Performer, fotógrafo, y vídeo creador, el hispano-mexicano
Santiago Sierra, es un artista que saltó a la fama internacional gracias a la
obra que presentó en la 50 Bienal de Venecia, celebrada en el año 2003, muestra
a la que ya se había asomado en dos ocasiones anteriores. En ese año 2003,
Sierra levantó un recinto delimitado por un muro de ladrillo sin acabado a cuyo
interior se accedía por medio de una pequeña puerta de servicio en la parte
posterior. Ante la puerta se colocó un vigilante uniformado que tenía
instrucciones de permitir el paso sólo a aquellas personas que exhibieran un
DNI o pasaporte españoles, negando la entrada al resto de posibles
espectadores, lo que generó considerables olas de protesta oportunamente
aireadas en diferentes medios de comunicación.
Un artista que, ya sea a favor o en contra, nunca dejará
indiferente al espectador. Pues en su obra la polémica siempre va unida a la
ética. Él entiende el arte no como una forma de belleza, sino como un
instrumento de denuncia, y eso suele doler, más aún cuando los métodos
utilizados se salen del marco tradicional (y protector) de la galería.
Su trabajo se fundamenta en la creación de performances e
instalaciones muchas de ellas efímeras, de las que sólo nos queda el registro
fotográfico o la narración de los hechos.
Es imposible resumirlas todas aquí (ya le dedicaremos otro
artículo más adelante) y sólo mencionaremos algunas para estudiar su forma de
trabajo y sus temas fundamentales.






